En un nuevo episodio de Más que Estética, la doctora Sonia Díaz estuvo acompañada por Ana Hemadi, experta en nutrición integrativa de Clínica ICA, para hablar de un tema clave que muchas veces pasa desapercibido: la relación entre la salud intestinal, la nutrición y la medicina estética.
El punto de partida fue claro: muchas personas acuden a consulta por un problema estético visible —como acné, rosácea, inflamación o exceso de vello—, pero el verdadero origen no siempre está en la piel. En muchos casos, el cuerpo está dando señales de que algo no va bien por dentro.
Según explicó Ana, la nutrición integrativa no se limita a contar calorías o a decidir qué alimentos comemos. Va mucho más allá. Tiene en cuenta cómo comemos, dónde comemos, con quién lo hacemos y en qué estado físico y emocional se encuentra el cuerpo. Es una forma de entender la salud desde un enfoque global, donde los síntomas externos se interpretan como una consecuencia, no como el origen del problema.
La doctora Sonia puso un ejemplo muy claro: pacientes jóvenes con acné activo que han pasado por múltiples centros, se han hecho peelings, tratamientos tópicos y han probado todo tipo de cremas, pero siguen igual. ¿Por qué? Porque muchas veces se está tratando solo la superficie. Si detrás de ese acné hay una inflamación intestinal, una disbiosis, una alteración hormonal o un estado de estrés mantenido, el problema volverá a aparecer una y otra vez.
Ese es uno de los pilares del enfoque de Clínica ICA: escuchar, diagnosticar y tratar la causa real. En consulta, se profundiza en síntomas digestivos, calidad del sueño, niveles de estrés, estado hormonal, hábitos y antecedentes. A partir de ahí, el trabajo entre medicina estética y nutrición integrativa permite construir un plan personalizado.
También se abordó la importancia del intestino como uno de los grandes reguladores del bienestar general. Si el sistema digestivo no está funcionando bien, la absorción de nutrientes se altera, el hígado se sobrecarga, la inflamación aumenta y eso acaba reflejándose en la piel, el pelo, la energía y la salud hormonal.
En este sentido, no todos los pacientes necesitan lo mismo. No todas las personas pueden hacer el mismo detox, ni tomar la misma suplementación, ni ayunar de igual manera. Se habló de la importancia de individualizar cada caso, algo especialmente relevante en una época de “infoxicación”, donde abundan consejos genéricos sobre ayuno, vitaminas o rutinas milagrosas que no sirven para todo el mundo.
Ana insistió en que tanto la alimentación como la suplementación deben responder a una necesidad real del organismo. Lo importante no es copiar lo que hace otra persona, sino entender qué necesita tu cuerpo en este momento.
El mensaje final del episodio fue muy claro: la medicina estética no empieza en la jeringa ni en la crema, sino en el diagnóstico y en la salud integral. Cuidar el intestino, bajar la inflamación, descansar bien y escuchar al cuerpo es también una forma de belleza. Porque muchas veces, para verte mejor por fuera, primero hay que sanar por dentro.
